sábado, 30 de junio de 2012

Viví en una era sometida

Para nada, cuando nací ,estaba así. Aunque no siempre lo estuvo. Hubo un tiempo en el que las fronteras se respetaban. Y había personas que sabían mantenerlas cerradas al mal. Una a una, fueron cayendo. Los que una vez se llamaron Protectores se acusaban entre ellos. Los hermanos se mataban por sospechar entre ellos. Al fin y al cabo, eso entraba en los planes del Señor Oscuro. Poco a poco, la enemistad entre los Protectores era más y más notoria, hasta un punto en el que estalló la guerra entre ellos.

Cinco eran los pueblos que protegían la Tierra Conocida, y cinco fueron los pueblos que entraron en el juego. Norte, Sur, Este y Oeste, más la Capital Iluminada, no paraban de masacrarse entre ellos. Esto duró por unas décadas, hasta que vieron que una larga y oscura sombra se cernía sobre los Muros Blancos. Antaño, estos habían protegido a la Tierra Conocida de los seres que habitaban más allá de los Muros. A cada ciudad de cada punto cardinal, se le entregó el honor de nombrar a una persona Protector. Esa persona, tendría el derecho de reclamar el trono de dicha ciudad cada vez que hiciese falta para proteger los Muros.

Hacían más de dos siglos desde que los Oscuros atacaron, y por eso se cree que bajaron la guardia. Gran error, el último que llegaron a cometer. Los Oscuros irrumpieron en el Muro sin problema, y lo demolieron como si fuese de paja, y no de piedra maciza. En cuestión de días, las ciudades del Norte cayeron, y con ellas, el Protector del Norte. Este y Oeste, dejaron sus enemistades a un lado, y se prepararon para repeler el ataque, pues nadie sabía cual sería el próximo objetivo del mal.

Fue al amanecer del día siguiente cuando el cuerno del Este sonó, y la luz del día se vio sepultada por un millar de flechas, que atravesaban todo lo que se interponía entre ellas y el Protector del Este. Aguantaron horas y horas, pero el mal ya estaba allí. Eran muchos más de lo que creían. Las puertas cedieron, y la capital del Este se sumió en la oscuridad. Protector vio a su gente sumida en la más absoluta oscuridad, pero el irrumpió en ella y la iluminó. 

Entonces, le vio. Al Señor Oscuro. No lo imaginaba así. Cargó contra él sin pensar por su vida, pero se frenó en seco. Aquel ser le controlaba, no podía moverse. Ni su boca podía intentar hacer muecas. Él manejaba su cuerpo a su parecer, y le condujo al centro de la ciudad, donde estaba el mayor número de civiles refugiados por el asedio.

Metido en su cuerpo, hizo que asesinara a todos y cada uno de niños, mujeres, y ancianos que se hallaban allí. Después, le devolvió su cuerpo, y se marchó con todos sus súbditos. El silencio ahora era aún más palpable que la propia oscuridad. Protector no respondía. Arrodillado ante un río de sangre y miembros amputados, miraba al vacío de su mente y allí mismo la luz de su interior apagó los resquicios de oscuridad. 
Se levantó y a paso firme, corrió tras el rastro del Señor Oscuro, que se dirigía a la Capital Iluminada, por los rastros de muerte que iba sembrando. Todo encajaba.

En mitad de la noche, lo volvió a ver. De entre el silencioso bosque, una silueta en un claro de luz, se hallaba observando el paisaje forestal. Protector, ensangrentado y jadeando, lo admiró. No tenía palabras que dedicarle. Los insultos, eran inútiles. Sacó su iluminada espada, Calixto, y la blandió contra él.

Él se volvió, y con una mirada, hizo que soltara la espada.

- "¿Por qué me haces esto?"

No hubo respuesta. Él, lentamente se acercaba a Protector mientras el manto de sombras del que estaba hecho empezaba a desintegrarse. Al estar a pocos metros de Protector, su verdadera forma se dio a conocer. Fue lo último que el Aliado del Este vio, ya que una blanca mano se posó sobre su rostro y su corazón dejó de latir. De un destello, Él desapareció, y en el claro del oscuro bosque, Protector yacía.

jueves, 12 de abril de 2012

Un pueblo perfecto


(Click en la canción de abajo)

Mis aliados, y yo. No, nosotros. Hemos ido a incontables batallas. Hemos perdido a miles de hombres, pero hemos segado las vidas de cientos de miles. Hemos ayudado al otro, como si dependiera de nosotros mismos. Siempre hemos estado ahí, para apoyarnos. Ahora, volvemos a estar aquí. Pero algo ha cambiado.

Nuestros enemigos ahora son aliados. Nos enfrentamos a quien posteriormente fue nuestro líder. Modernizar nuestra tierra, cambiar nuestras katanas, nuestras almas por armas que siegan vidas sin necesidad de una vida dedicado a ello. Quieren enterrar nuestras tradiciones con sus armas de fuego. No, no somos así, y todos nosotros, los verdaderos pobladores de esta tierra. Se dice que sus armas son una gran amenaza. Con un simple movimiento, atraviesan la más gruesa armadura de nuestro mejor herrero.

No tememos. No huiremos. Moriremos. Morirán. Miro al este, miro al oeste.
Sonrío. Todos los que antes eran nuestros enemigos de por vida, nuestros socios y mi mayor aliados, juntos. No tengo miedo. No tengo miedo.


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Sonrío, y de las comisuras de mis labios sale una oscura tonalidad de sangre. La misma que sale de las entrañas de mis nuevos y viejos aliados. Nuestros cuerpos adornan el campo de Shiroyama. Los demonios de metal que han traído son poderosos, pero son demonios. Mi amigo, sofocado por el combate y la metralla enemiga, se dirige a mi con un grito de rabia, un grito que suponía el fin de nuestras tradiciones. Vi su cuerpo agujereado y me sentí aún más feliz. Me reuniría con él pronto. Me volteé y cargando con mis últimos cien hombres, enfrenté a los demonios de metal contra mi katana, mi alma. Beppu, estoy llegando.

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viernes, 16 de marzo de 2012

Decisiones

Las decisiones lo son todo. Las decisiones marcan nuestra vida, y eligen nuestro futuro. Sus fines suelen ser simples, su realización no. La historia y el Universo están llenos de decisiones. El destino no existe, son las decisiones que los seres con inteligencia elegimos. En nuestras manos hay más poder del que creemos. Tenemos el poder de elegir. ¿No es maravilloso? Sin embargo, no siempre las "buenas" decisiones son las más fáciles.No, al contrario. Son las más complicadas, pues requieres un sacrificio mayor. Hace años, si quería hablar sobre esto, no habría sabido llevar la conversación.

Hace años, yo no era así. He tenido que tomar decisiones por mi, por mi familia, por la humanidad, y por todo aquello más allá del razonamiento humano hasta ahora. Pienso relatar mi historia, y pienso empezarla ahora. Aparte de mi historia, os doy un poder. El gran poder del que os hablo. Os doy la oportunidad de elegir. Podéis escuchar o por el contrario sentirla.